"Harpías" una tragicomedia sobre el último día de Hitler
El pasado domingo diecisiete de febrero se representaba en el teatro Josep Carreras de Fuenlabrada, "Harpías" de Jorge Moreno.
Entre aplausos arrancaba esta obra enclavada en un momento histórico conocido por muchos: las últimas horas de la vida de Hitler junto a Eva Braun, dentro de un búnquer subterráneo en Berlín; el Führer y la joven alemana estaban acompañados por un fiel comandante, Martin, y una secretaria, Frau Jungue.
La obra se remonta al 30 de abril de 1945, fecha en la cual, un derrotado Hitlerdecide quitarse la vida junto a su pareja, después de mantener una conversación cargada de sinsentidos, de locuras e incluso elementos homosexuales.
Como la historia ya está escrita, el espectador conoce en todo momento el final de la misma, con lo cual, lo importante reside en el desarrollo de los acontecimientos previos al suicidio y a éste en sí. Aunque tiene un transfondo trágico, la representación está cargada de ápices de comicidad, mostrando parodias de la historia y de los personajes, llegando incluso, a ridiculizarlos.
“Harpías” tuvo su puesta en escena por únicamente cuatro actores con un solo papel cada uno, y éstos pertenecían a la compañía teatral de Fuenlabrada“Tritearte”. La organización nació en 2010 y ha representado otras funciones como “Tócala de nuevo, Chacho” o “Los muertos del rock and roll”.
Durante una hora y cuarto, cerca de ciento diez espectadores disfrutaron del humor negro de esta obra histórica que se caracterizó por la sencillez, tanto en decorado como en la utilización de efectos audiovisuales. El sonido empleado recreaba elementos propios de una guerra, como bombardeos o vuelos de aviones, que ayudaban al público a entender la escena de rendición ante el conflicto. Además, se incluyeron sintonías militares para acompañar al discurso fascista de Hitler. La iluminación durante la función fue homogénea, excepto cuando se destacaron las palabras de un personaje, que se recurrió a un foco direccional.
La representación se realizó en un único acto con un solo decorado, y en ella, predominó la relevancia del contenido del libreto, las palabras, conversaciones, monólogos y gestos de los personajes. Cabe destacar la labor escenográfica del Führer, interpretado por Rubén Valencia, ya que simuló perfectamente gestos, expresiones, movimientos, miradas, posturas corporales de Hitler, además de su caracterización.
El rol de cada personaje es el principal elemento de la obra, ya que cada uno tiene un papel y una forma de ser, que el espectador capta desde el inicio del teatro.
A Hitler se le muestra como un personaje delirante, enfermizo, egocéntrico, dubitativo, confuso e incluso se muestra su faceta homosexual en contraposición al miedo a tener relaciones sexuales con Eva. Se le recalca como una persona despiadada y sin escrúpulos, por ejemplo en una frase afirma : “los muertos son solo números”.
Raquel Valentín interpretó a una Eva ingenua, ilusa, loca inmadura y enamorada de Hitler, o eso parece, ya que en determinados momentos se muestra inestable sin llegar a saber realmente lo que quiere, y dominada en todo momento por Adolf.
Altea Hernández, la última incorporación de la compañía, interpretó a la secretaria alemana del búnquer, Frau Jungue. Se le muestra como sensata, madura, sin determinismo político, conformista, la que ve la realidad y dice las cosas, aunque siempre condicionada por el miedo a los altos mandos del poder. Es el personaje que muestra la cordura frente a los tres restantes, quienes, en su medida, muestran sus desequilibrios.
Sheila Monzon da vida a Martin, el comandante que manifiesta su lealtad a Hitler hasta el final. En un principio, es un personaje serio, machista, cuadriculado y autoritario que reúne todos los valores fascistas, hasta que llega la escena en la que Hitler se le insinúa y los valores anteriormente mencionados se derrumban, ya que no se niega totalmente a las proposiciones homosexuales de su superior.
La puesta en escena fue excelente y muy detallista en el ámbito de vestuario y diálogos, como las repeticiones en idioma alemán del apellido del cargo militar. Por otra parte, la labor de los actores se ajustó perfectamente a la intención de la obra, que era ridiculizar, criticar y mostrar las últimas horas de la guerra en Alemania y de la vida del líder totalitario alemán.
En definitiva, se trató de una obra satírica pero elegante, complementada con toques de humor negro que terminó con una gran ovación del público
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